viernes, 11 de enero de 2013

Primeros pasos



El mundo está cambiando ¿lo notáis? Sería raro si no lo hicieseis porque nadie habla de otra cosa. Crisis, guerras, pobreza, desahucios, impuestos, desempleo… Así no es difícil encontrar cada vez a más personas desmotivadas y frustradas.

Cuando esto pasa el miedo y la vergüenza nos paralizan. Al estar paralizados nos es más difícil buscar posibles soluciones o alternativas, intentar adaptarnos a los cambios, encontrar salidas. Yo no soy una experta Orientadora Laboral, Psicóloga o Gurú, pero me he visto afectada como cualquier otra persona por estas circunstancias. No es que haya superado muchas barreras, ni que haya conseguido darle la vuelta a la tortilla porque hay cosas que no puedo cambiar, simplemente no dependen de mí, no está en mi mano. Sin embargo hay algo que depende única y exclusivamente de mí misma: mi conciencia, mi actitud frente a los problemas, mi propia disposición al cambio o adaptación.

Por eso desde aquí me gustaría compartir las pautas que he ido poniendo en práctica en los últimos meses para hacer de mi día a día algo diferente a lo que venía siendo, para salir de esa inmovilidad en la que estaba sumida, para cambiar mi mentalidad frente al consumismo y las necesidades básicas. En fin, una serie de consejos o “tips” que a mí me han funcionado porque he conseguido reengancharme a la rutina de una forma más sana y con menos perjuicio para mi bolsillo.

-  Para ello algo que me está ayudando mucho a vencer el desánimo es tener un horario de actividades programado. Sigo estudiando, trabajando, teniendo tiempo para ocio, ocupándome de todo lo relacionado con la casa, buscando empleo… Pero todo lo hago de una forma más organizada, aunque flexible. 



-  Es imprescindible para mí levantarme temprano, normalmente a las 7:00 de la mañana, esto me permite aprovechar el día ya que por motivos de trabajo tengo que almorzar bastante temprano y si paso más tiempo en la cama al final acabo desperdiciando el tiempo. 
-  Algo que me ha ayudado casi de forma inconsciente es ducharme y arreglarme cada mañana, aunque no tenga nada especial por hacer. Así estoy preparada para salir a comprar algo de última hora, a pasear o a lo que sea sin “dejarlo para mañana” porque aún estoy en pijama. Así que para mí es imprescindible estar en casa como si fuese a trabajar.
-  Desayunar, siempre. Antes no solía hacerlo, me costó acostumbrarme, ahora me parece indispensable y ya es un hábito más.



-  Abandonar los alimentos precocinados y la comida a domicilio. Aunque siempre suelo tener por casa verduras congeladas, ya no recurro a otra clase de comida instantánea como sopas de sobre, pizzas, bolsas de revueltos o arroces, salchichas, salsas preparadas, etc. Quería que mi comida fuese casera, preparada por mí, más aún cuando disfruto en la cocina. A veces (por la pereza de cocinar sólo para 2) recurría en casa a la comida rápida o a pedir comida a algún establecimiento cercano a casa. Eso se acabó, me encanta cocinar así que tenía que hacerlo bien. Desde que tomé esta decisión he adelgazado sin necesidad de hacer dieta y además me he ahorrado bastante dinero. 
-  No a las compras impulsivas. Hay ocasiones en que un refuerzo rápido parece la solución a todos nuestros problemas. Comprar actualmente es demasiado fácil, sólo necesitas tener una tarjeta de crédito y acceso a internet. O dar un paseo por un centro comercial. Decidí que eso se acabó aunque tuviese que trabajar en mi autocontrol y encontrar alternativas a esas manías. Se acabaron los refuerzos inmediatos que después dejaban paso a sentimientos de culpabilidad que acababan alimentando el círculo vicioso. 



-  Vuelta al transporte público. Abandono el coche más que para lo indispensable. A diario vuelvo al bus, más económico y ecológico.



-  Como dije en la primera entrada “La crisis potencia la creatividad”. Todo esto me está enseñando a reutilizar las cosas y encontrar nuevos usos y formas de combinar objetos para no gastar más dinero. Además utilizo cosas que otra gente no quiere y si hay algo que creo que “necesito” y no tengo intento buscar opciones que sirvan para lo mismo. Si aún así no encuentro la solución prefiero replantearme el problema pensar si realmente “necesito” eso. Es decir: estoy aprendiendo a prescindir de muchas cosas.
-  Por el contrario también me he dado cuenta que las personas necesitamos relajarnos, disfrutar e invertir tiempo con los amigos. La mayoría de las veces esto implica gastar dinero, aunque se puede hacer de forma diferente: estirar un café, salir de cervezas en vez de beber copas, dosificar las salidas, quedar en casa con amigos… Otras veces esto no tiene porqué significar un gasto, hay muchísimas cosas que se pueden hacer estando acompañado y sin invertir más de lo que lo harías si te quedaras en casa.
Está claro que estos son solo unos pocos consejos, hay muchos más que aún guardo para entradas posteriores. Supongo, de todas formas, que esto no será nuevo para nadie, sólo quiero compartir mi experiencia. Además me gustaría profundizar en ellos con entradas específicas (por ejemplo en las áreas de diversión con los amigos, alimentación, compras compulsivas…), que irán llegando poquito a poco.

Si te ha gustado esta especie de introducción te animo a que entres aquí de vez en cuando para ver cositas nuevas, o que te suscribas al blog =)

Un saludo y ¡disfruta de tu día!

No hay comentarios:

Publicar un comentario