Pues
vaya tópico ¿no?
Como
si no estuviese ya lo suficientemente manido el temita…
Pues
sí, me gustaría hablar hoy de los trucos que he ido aprendiendo y que
actualmente utilizo para ahorrar en la compra. Actualmente no es difícil hacer
una búsqueda rápida en Google y que nos dirijan a muchos sitios donde nos dan
trucos y consejos acerca del ahorro casero. Igual no os digo nada nuevo, pero
me gustaría aportar mi granito de arena, por si acaso alguien llegase hasta
aquí buscando ese tipo de información.
En
primer lugar me gustaría decir que “ahorrar” no es sinónimo de “malcomer”, no
necesitamos prescindir de grupos de alimentos si nos gusta comer de todo, tan
sólo debemos cambiar la mentalidad y organizarnos un poco. Por tanto, el primer
punto que me gustaría destacar es:
-
Planificación.
Sí, otra vez.
Es
imprescindible para mí planificar mis menús semanales. No sólo para tener claro
qué vamos a comer cada día y poder preparar los alimentos, sino también para no
recurrir a comprar de más o a hacer algo rápido para salir del paso. Con la
planificación, como veis, mato bastantes pájaros de un tiro.
Cada
domingo por la tarde me siento en casa con mi chico (aquí sólo somos dos) y
decidimos almuerzos y cenas de la semana siguiente. Antes hemos revisado
nuestra despensa, para intentar aprovechar todo lo que nos quede (bien abierto,
bien envasado aún) y en base a esta revisión programamos nuestros menús. Al
mismo tiempo revisamos los ingredientes que necesitaremos para cada comida y
confeccionamos la lista de la compra.
Dentro
de poco espero poder subir algún plan de comidas y la lista de la compra
correspondiente al mismo, para que se vea de una forma más clara cómo lo
hacemos.
-
Comprar sólo lo necesario.
Enlazando
con lo que comentaba más arriba, ya tenemos preparada la lista de la compra con
la cantidad exacta de ingredientes o productos que necesitaremos. Si al seguir
nuestro plan de comidas nos encontramos con que necesitaremos dos pepinos, un pimiento
morrón y tres muslitos de pollo, sólo compraremos esta cantidad de producto,
evitando gastar más de lo necesario.
Solemos
comprar una vez cada semana o10 días, que nos permite aprovechar mejor nuestros
alimentos y comprar sólo lo que necesitemos para ese tiempo sin que se nos
estropee la fruta, por ejemplo. Antes tardábamos más en hacer la compra, pero
se desperdiciaba más la comida, así que cambiamos de método; todo es cuestión
de organizarse =)
-
Comparar precios.
Buscan
en diferentes supermercados es algo que me ha permitido ahorrarme algunos euros.
Hay grupos de alimentos que están más baratos en Lidl (por ejemplo), mientras
que Mercadona está mejor para otros. A veces Carrefour tiene ofertas, al igual
que Dia, otras veces merece la pena coger el coche y acercarse a Alcampo… Todo
depende de nuestra lista de la compra, porque tampoco es plan de hacerse un
mega tour por la ciudad, ya que lo que nos ahorramos en la compra lo gastamos
en gasolina o tiempo. Otra opción es mirar si tenemos cupones de descuento o
los podemos imprimir vía web.
-
Comprar marcas blancas.
Hay
mucha gente que “confía en las marcas”, como dice el anuncio. No es mi caso,
personalmente prefiero recurrir a marcas blancas siempre y cuando la calidad
del producto me merezca la pena. Supongo que esto es subjetivo, dependiendo del
presupuesto que tengamos para gastar al mes, pero se nota bastante la
diferencia si en vez de comprar tomate frito de la marca “X” escogemos es de
marca blanca, y yo no suelo notar la diferencia en la cocina. Cuando haces una
compra medianamente grande compensa mucho.
-
Comprar en el mercado del barrio.
Productos
como carnes, pescados, fruta, verdura…, prefiero comprarlos en las tiendas del
barrio o en el mercado. Además de que la calidad y el sabor son notablemente
mejor, el precio es más reducido. Tenemos también más facilidad para comprar
los productos sueltos; 3 naranjas, un filete de ternera, 300 gr de carne picada,
etc. A veces en las grandes superficies los alimentos vienen ya envasados y no
es posible comprar al peso.
Ahorramos
también en envases de plástico o bandejas, sin duda alguna eso también hay que
pagarlo, además de ser un desperdicio que pocas veces reutilizamos. ¡Y así se
apoya al pequeño comercio!
-
Cocinar para más de un día.
Si
hago lentejas, hago para 6 raciones (3 días, en mi caso). Lo mismo si cocino
pollo en salsa, masa para pizza, caldos, etc. En definitiva, cuando cocino y
tengo suficientes ingredientes, suelo hacerlo para varios días. Esto me permite
congelar raciones y tenerlas preparadas para cuando no tengo tiempo de cocinar,
sin renunciar a comer de forma casera.
Sin
embargo hay productos que no se conservan bien en el congelador, como el arroz
o la patata. Para estos casos me salto el paso de “congelar”, cocino sólo para
un día.
-
Aprovechar los restos.
En
casa no se tira nada. Es una norma no escrita. Si ha sobrado un poco de pollo,
se desmenuza y se hacen croquetas o se pica para una sopa. Si ha sobrado arroz
hervido, se le añaden a las lentejas. Si ha sobrado un poco de ensalada, se
come al día siguiente y nos evitamos hacer el acompañamiento. Si la fruta se
pone pachucha, se licua y hacemos zumos. Si un yogur está a punto de caducar,
se come a media mañana o se utiliza para un bizcocho.
Es
muy importante mirar bien la fecha de caducidad de los alimentos, para que no
se nos pasen y podamos aprovecharlos antes. Si hay pollo fresco en el
frigorífico y está a punto de caducar tenemos dos opciones: o lo cocinamos y lo
comemos, o lo congelamos para usar inmediatamente después de descongelar.
-
Llevar lista de la compra.
Al
ir al supermercado una de las cosas más importantes es llevar anotado todo lo
que necesitamos comprar. Si me da tiempo me gusta organizar mi lista de la
compra por grupos de productos: limpieza, lácteos, conservas, etc., o por zonas
de supermercado. Así me evito dar demasiadas vueltas por los pasillos y perder
tiempo. Por otra parte, me ayuda a no comprar por impulso. Nada de lo que no
venga en la lista de la compra se viene para casa, a excepción de si ha sido un
olvido! (por ejemplo: al ver el suavizante recuerdo que está a punto de
acabarse).
-
Ir comido a la compra.
Ir
sin hambre a hacer la compra evita, de nuevo, que compremos por impulso. Si
estamos saciados es menos probable que al ver una bolsa de patatas fritas se
nos antoje. O unos donuts. Por eso prefiero ir a la compra después de haber
comido en casa. Mis horas favoritas para hacer la compra son: justo después de
desayunar o de almorzar. Además hay menos gente en el supermercado, por lo que
me entretengo y estreso menos. Si no puedo ir a esas horas suelo esperar a las
8 de la tarde, así que prefiero haber merendado antes de salir.
Para
terminar me gustaría decir que haciéndolo así mi pareja y yo gastamos una media
de 100-120 € al mes en la compra (comida, productos de limpieza, hogar, etc.).
Hay meses que el gasto es menor, porque aprovechamos y vaciamos toda la
despensa, aunque al mes siguiente este gasto aumente un poco porque tengamos
que reponer. Si hacemos la cuenta nos da una media de aproximadamente 2 euros
por persona y día. No es un gasto desorbitado, aunque podría ser aún menor si
renunciáramos a algún grupo de productos.
Si
tenemos en cuenta que prescindimos de productos precocinados, refrescos, dulces…,
y que sólo solemos consumir productos frescos que cocinamos y congelamos
nosotros en casa, creo que está bastante bien. Igual lo hacemos así porque
tenemos mucho tiempo y poco dinero, pero he de reconocer que estoy bastante
contenta con nuestra organización alimenticia actual.
No
nos privamos de nada, intentamos comer cada vez más sano y aprendemos recetas
nuevas.
Espero haber sido útil y volver por aquí con más asuntos relacionados con nuestra compra y sobre todo con... la comida!! =)